Ortega volvió al gol y le dió un empate agónico a River

Por Juan Cruz Garcia Bussi



Estudiantes ganaba en el Monumental con un gol de Leandro Desábato (PT 31m), pero se durmió y sobre el final (ST 47m) el Burrito consiguió la definitiva igualdad 1-1 para el Millonario. El Pincha terminó con diez hombres por la expulsión de Maximiliano Núñez.
Con una imagen impensada terminó este sábado el partido de River y Estudiantes en el Monumental: con Ariel Ortega, el ídolo que volvía a la titularidad, como el único capaz de empujar esa pelota que tanto se le resistió al Millonario durante un desarrollo opaco que había incluido al mismo Burrito, y convertirla en el 1-1 agónico. Atrás había quedado aquel primer tiempo en el que los de Alejandro Sabella habían sido dominadores del pleito y esa constancia con la que esbozaban una superiordad de equipo . Lejos de lucirse o de mostrar solidez, con más problemas que soluciones pero con empuje, los de Leonardo Astrada habían conseguido su premio que, a la vez, castigaba el conformismo rival.

La etapa inicial se había dividido entre los momentos en los que el Pincha, con Juan Sebastián Verón y Enzo Pérez como puntos altos, toqueteaba la pelota asentando su poderío y en los que el local, aprovechando el adelantamiento de los adversarios, había intentado desbordar con Roberto Pereyra por izquierda y Diego Buonanotte por derecha, aunque siempre sin llegar con peso a los últimos metros.

Así, el primero en avisar fue el atacante más peligroso de la visita, Juan Manuel Salgueiro, quien cabeceó para que Nicolás Sánchez debiera despejar en la línea. Después, hubo un centro de Verón que pasó por las narices de muchos y que nadie alcanzó a empujar. Más tarde llegó lo mejor de los de Núñez, con un tiro desviado del Enano desde la derecha y un anticipo de Damián Albil a Mauro Rosales, quien luego se iría lesionado.

Pero la última ráfaga platense del período sería la más rendidora. A los 31, la Brujita mandó un córner desde la derecha que Leandro Desábato cabeceó alto y a la red cerca del segundo palo. Enseguida, a Pérez le anularon mal un gol por posición adelantada. Y, cerca del descanso, Daniel Vega ésta vez sí ganó frente a una irrupción de Salgueiro.

El complemento empezó con una preocupación para Estudiantes: Pérez debió irse con una dolencia en el tobillo derecho. Después, el ingresado Leandro González apareció solo por derecha y Vega logró desviar su disparo y Verón remató otro por arriba. Sin embargo, por esas horas ya se lo veía al León demasiado replegado y confiado en su potencia de contraataque y la escasez de juego del rival. Error: era demasiado temprano como para cerrar la persiana en la mínima ventaja.

La apatía de los de Sabella hizo que el encuentro cayera en un pozo del que sólo lo sacó la expulsión a los 29 de Núñez, lo que dejó en claro que el Pincha había desaprovechado sus mejores momentos en igualdad numérica. Los de Astrada, en los que Buonanotte ya no gravitaba bien anulado por Juan Manuel Díaz, entonces se decidieron a ir por todo como podían: Albil debió trabajar ante el ingresado Mauro Díaz y otro proveniente del banco, Daniel Villalva, estrelló un cabezazo en el palo.

Y a los 47, cuando ya nadie esperaba mucho más, el Enano enfrentó a Albil, éste llegó a rozar el balón pero lo dejó a mitad de camino y Ortega se vistió de héroe para empujarlo y anotar el empate. El epílogo llegaba con otro cachetazo a la parsimonia de Estudiantes y un sorprendente premio a la insistencia de River.

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